Ya hay un acuerdo acerca de los helicópteros con Brasil. Es un mercado muy prometedor. Sobre todo, me refiero a Sao Paulo, que es una ciudad especial ya que dispone de una flota enorme de helicópteros”, manifestó el jefe de la compañía.

Los países de Centroamérica y el Caribe también han mostrado su interés en el dron ruso, agregó.

“Desde la empresa VR-Technologies ya hemos mantenido unos primeros contactos con México. Estos aparatos aéreos son capaces de funcionar en las condiciones climáticas de esta región. La empresa tiene en consideración las altas temperaturas y la alta humedad de la zona”, enfatizó.

El directivo destacó la composición y diseño de las piezas utilizadas en el aparato, que se corresponden con las necesidades de los clientes de los países con este tipo de clima. En particular, el interior de las hélices está relleno de espuma rígida de poliuretano. Esta solución evita la penetración y filtración de agua.

Helicóptero no tripulado VRT300 (imagen gráfica)
© FOTO : SERVICIO DE PRENSA DE HELICÓPTEROS DE RUSIA

Según añadió Ojonko, el motor del helicóptero no tripulado puede ser utilizado tanto en entornos fríos como cálidos, así como en condiciones de alta humedad.

México, al igual que Brasil, espera a que el producto se estrene en el mercado internacional para poder adquirirlo, profundizó el director de VR-Technologies. Está previsto que las ventas al extranjero empiecen entre los años 2020 y 2021, detalló el entrevistado.

Aunque la empresa está especializada en la producción de aparatos civiles y no tiene planes de desarrollar una versión militar del VRT300 —es decir, instalar armas letales en el aparato—, sí se baraja la posibilidad de crear una versión para uso policial basada en el modelo VRT 300 Optic Vision. Este último es una herramienta apropiada para operaciones policiales, de protección de los bosques o de guardacostas, señaló Ojonko.

El VRT300 es un helicóptero polivalente no tripulado creado por la empresa VR-Technologies, que forma parte del conglomerado Helicópteros de Rusia.

El aparato está disponible en dos versiones: Arctic Supervision, con un radar de visión lateral, que se usará para evaluar el estado del hielo y se explotará en las duras condiciones del Ártico; y Opticvision, de mayor autonomía de vuelo, que cumplirá misiones de monitoreo y de exploración remota.

El peso del dron alcanza los 300 kilogramos; esta aeronave es apta para transportar una carga de unos 70 kilogramos a una distancia de hasta 100 kilómetros.