Un tuit simple escrito en el mediodía de Madrid. Lejos de la concentración de la Selección España en Krasnodar, Rusia. Que ni siquiera requirió de los 280 caracteres necesarios para completar un mensaje. ¡Bienvenido Julen Lopetequi!. El emoji de una mano saludando, dos hashtag y un escudo del Real Madrid acompañaban una bomba que nadie esperaba. Debajo, un efímero video de 8 segundos con la imagen del míster.

Apenas cinco minutos antes, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol(RFEF), Luis Rubiales, se había enterado gracias a la “gentileza” de la gente del club más poderoso del mundo que le anticipó que darían a conocer al reemplazo de ZinedineZidane al cortar esa comunicación.

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@rea ¡Bienvenido, @julenlopetegui! |

La cadena de detonaciones fue inmediata. Reproches, furia, idas y venidas y una decisión que sería difícil de tomar a tan pocas horas del debut mundialista este viernes ante Portugal. Esa determinación casi fue frenada por los caciques del seleccionado: Andrés IniestaDavid SilvaGerard Piqué y Sergio Busquets, con Sergio Ramos a la cabeza.

No me siento traicionado porque Julen ha hecho un trabajo implacable. Nos vemos obligados por cómo se han hecho las cosas. Es un profesional integro, pero las formas no han sido las correctas. No podemos permanecer al margen de las negociaciones de uno de sus trabajadores y mirar para otro lado. Nos hemos visto obligados“, debió aclarar Rubiales.

Se lo vio llegar a Krasnodar desencajado. Había suspendido su participación en el Congreso de la FIFA para resolver un escándalo mayúsculo en su propia casa. No hizo declaraciones y eso alimentó las hipótesis. Sus asesores más cercanos también intentaron frenarlo. Pero no hubo nada que detuviera lo que el hombre fuerte de la federación española sentía como una traición.

Los capitanes hicieron lo posible, con Ramos como estandarte. Al conocer la novedad, la voluntad inicial del máximo responsable de la RFEF fue echar al seleccionador. Pero con el correr de las horas, los futbolistas creían que podrían torcer el brazo de Rubiales y hacerlo reflexionar.

Sonó a amenaza y sería lo más fuerte que escucharía en el día. Llegó de un vestuario que pensaba en un sólo objetivo y que aún apoyaba a Lopetegui pese a la desprolijidad. “Esto no es un club. Aquí hemos venido a ganar un Mundial. Todo esto nos está perjudicando. Si estás dolido, trágate el orgullo y déjanos jugar“, de acuerdo a los diarios Sport y Marca. Incluso, le pidieron al presidente que los dejara a ellos manejar la situación.

Pero ese no fue el único momento de tensión. Lopetegui también debió enfrentarse con Fernando Hierro, director deportivo de la RFEF y también una leyenda tanto de la Selección como del Real Madrid. Fue junto a uno de los terrenos auxiliares donde el director técnico alternaba sus pensamientos entre el Mundial y su futuro en el club merengue. Estaba rodeado.

 Play

La discusión, tensa y llena de reproches fue captada por las cámaras de Mediaset. Fue minutos después de que el Madrid detonara una bomba teledirigida que impactó en Krasnodar, donde se registraron las primeras víctimas.

Días atrás, Lopetegui, quizás sin saberlo, ya había hecho un gesto que fue interpretado como un guiño por Florentino Pérez, el todopoderoso dueño del club madrileño. “¡Enhorabuena al Real Madrid por su decimotercera Champions League!“. Eran tiempos de gloria para Zidane, quien sin embargo, daría el portazo días después de manera sorpresiva.

Julen Lopetegui

@julenlopetegui

¡Enhorabuena al @realmadrid por su decimotercera @ChampionsLeague! https://twitter.com/rfef/status/1000476359095996416 

Pérez, rápido como pocos en este juego de poderes que es el fútbol, recordó esa salutación del míster español del pasado 26 de mayo. Anotó, esperó y lo tentó. Luego, todo es historia conocida. Con final abierto.