Un niño que aparece en una fotografía que se hizo viral el año pasado saludando a la bandera india y hundido hasta el pecho en el agua durante una inundación ha sido declarado extranjero y podría ser deportado como parte de las medidas del Gobierno indio contra la inmigración ilegal.

Haider Ali Khan apareció junto a su maestro y su primo, otro estudiante, saludando a la bandera tricolor en una fotografía que fue tomada el 15 de agosto del año pasado, en el 70º aniversario de la independencia de la India. Assam, un estado en el noreste indio, estaba gravemente inundado en aquel momento y el agua le llegaba al pecho a Khan y al estudiante a su lado.

 

La fotografía fue difundida por los medios de comunicación y compartida por mucha gente en las redes sociales como símbolo de la resistencia y el orgullo nacional. Un año más tarde, Khan se encuentra luchando por demostrar que es indio y evitar ser deportado a Bangladesh.

El pequeño de 9 años es uno de los 4 millones de habitantes de Assam cuyos nombres no figuran en el borrador de la lista de ciudadanos que fue publicado el 30 de junio de este año. A cada residente de Assam se le pidió que mostrara su documentación para ser incluido en la lista, que es el resultado de una campaña de cuatro décadas contra la inmigración ilegal en ese estado.

Assam comparte una frontera de 270 kilómetros con Bangladesh y se cree que al menos cientos de miles de bangladeshíes han cruzado hacia Assam desde la Partición en 1948. El maestro de Khan, Tajen Sikdar, que también aparece en la fotografía, declaró esta semana que el niño ha presentado al Gobierno información genealógica que demuestra que es ciudadano indio.

Su madre, su hermano y otros familiares presentaron los mismos documentos y sí fueron incluidos en la lista provisional. Sin embargo, Khan fue excluido y ahora debe apelar la decisión a través de un tribunal especial.

Las autoridades han advertido que las personas que no figuren en la lista final –cuya publicación todavía no se ha anunciado– podrían perder cualquier beneficio del Gobierno, el derecho a trabajar, a tener propiedades e incluso podrían ser deportados.

Todavía no está claro si India podría efectivamente deportar un número tan grande de personas, ya que no existe un pacto de repatriación con Bangladesh y Dhaka insiste en que el proceso es una cuestión meramente interna de la India.

En Assam ha crecido rápidamente el resentimiento contra los “bengalíes”, que suelen ser musulmanes, con el aumento de refugiados que comenzaron a huir de Bangladesh tras la guerra de liberación de 1971. Hace décadas se ordenó la verificación de la nacionalidad de los residentes de Assam, pero los gobiernos no la llevaron a cabo hasta 2014, cuando la Corte Suprema ordenó que se diera inicio al proceso.

A pesar de que casos como el de Khan hacen que se cuestione la exhaustividad del proceso, figuras del nacionalismo indio como Amit Shah, presidente de Bharatiya Janata, el partido en el poder, han afirmado que el proceso también debería realizarse en el estado vecino de Bengala Occidental.

Aman Wadud, un abogado que ha representado a muchas personas declaradas “extranjeras” por las autoridades de Assam en los últimos años, aseguró que hay mucha incertidumbre con respecto a qué les sucederá a aquellos que no figuren en la lista final.

“Los que no aparecen en la lista quieren saber las razones”, asegura. “No creo que haya posibilidad de realizar deportaciones ahora mismo, pero la Corte Suprema decidirá cuándo se deberá publicar la lista final y probablemente qué sucederá con las personas que no estén en ella”.

Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional difundieron un comunicado conjunto a principios de mes en el que decían que el proceso “genera preocupación por la posibilidad de arrestos arbitrarios y de que muchas queden apátridas”.

“Hace mucho que Assam busca preservar su identidad étnica, pero dejar sin nacionalidad a millones de personas no es la respuesta”, afirmó Meenakshi Ganguly, directora de HRW para sur asiático.

“Las autoridades indias deben darse prisa por asegurar que se respeten los derechos de los musulmanes y que otras comunidades vulnerables de Assan no queden apátridas”.

Traducido por Lucía Balducci