Todavía no lo pueden creer. Los medios argentinos hablan de “frustración”, “papelón internacional”… verdaderamente lamentable. La selección femenina de básquet restó importancia a un requisito indispensable de toda competición deportiva: la indumentaria.

​Las Gigantes, como se conoce a la selección argentina, salieron a la cancha este 7 de agosto con el mismo uniforme azul que sus rivales de Colombia. Ambos equipos hicieron entrenamiento durante 30 minutos antes del juego y nadie se había percatado de que estaban con el mismo uniforme.

Al darse cuenta del detalle, los organizadores del torneo suspendieron el encuentro provisionalmente para solucionar dicha coincidencia, supuestamente los dos equipos debían tener el color oficial y el alternativo. Pero no fue así.

Las Gigantes debían salir a la cancha con los colores titulares y la selección sólo había  llevado la camiseta alternativa, una responsabilidad que obviamente recayó sobre los representantes.

Luego de infructuosas gestiones desde la dirigencia, que incluyeron a Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Argentino, los resultados fueron los peores. Una pantalla en la cancha de básquet limeña anunció que Argentina perdía todos los puntos por negligencia logística.

Ornella Santana, baloncestista argentina, durante una partida de los Juegos Panamericanos Lima 2019
© REUTERS / SUSANA VERA
Ornella Santana, baloncestista argentina, durante una partida de los Juegos Panamericanos Lima 2019

Según publicó La Nación, se armó tal revuelo que, poco después del episodio, el jefe de equipo Hernán Amaya y la directora de Desarrollo del básquet femenino, Karina Rodríguez presentaron la renuncia a sus respectivos cargos, lo que quedó reflejado en un tuit de la Confederación Argentina de Básquetbol.

​Los organizadores argentinos habían solicitado que se postergara el juego para dar tiempo a gestionar unas remeras blancas (sin numeración) que fueron compradas en un shopping.

Incluso, la Confederación Argentina de Baloncesto (CABB) anunció en Twitter que las nuevas camisetas habían llegado al estadio, provenientes de la Villa Panamericana, pero ya era tarde: las colombianas se negaron a jugar y Las Gigantes perdieron “en el calentamiento”.

Según estipula el procedimiento, el jefe de equipo, en este caso Hernán Amaya, debe concurrir a una reunión previa en donde se le indican este tipo de detalles. Amaya apuntó el color equivocado y esto le costó la eliminación a Las Gigantes, que habían perdido en su primer partido ante EEUU.

​Amaya, asumió su responsabilidad y escribió en Twitter que este era uno de los momentos más tristes de su carrera. Previamente algunos usuarios trataron de hacer una relación con un supuesto ‘recorte de presupuesto’ en el ministerio de Deportes pero el jefe de equipo aclaró que la CABB había apoyado el empeño del baloncesto femenino y había invertido en el desarrollo. “Que MI error no sirva de argumento erróneo”, zanjó.