El astro argentino del fútbol, Diego Armando Maradona, ha muerto. Así lo ha confirmado su agente y amigo Matías Morla. ‘El Pelusa’ sufrió un paro cardiorrespiratorio en su casa de Tigre en la que se había instalado tras su operación en la cabeza, según informaron medios locales.

Maradona había sido operado de un hematoma subdural en la clínica de Olivos, en Buenos Aires, y había recibido el alta médica hace dos semanas, para seguir con el tratamiento en su casa.

La conmoción en Argentina es total. El Gobierno ha declarado tres días de luto oficial.

Los diarios han abierto ediciones especiales a toda página para conmemorar al icono nacional y en las redes sociales no se habla de otra cosa.

Pero la sorpresa y la conmoción no se queda en Argentina ni se ciñe solo al mundo del deporte, es mundial, por la pérdida de un icono del fútbol y de los excesos.

Genio y excesos a lo largo de su carrera

El genio del fútbol pagó cara su gloria al caer presa de las drogas y el alcohol, pero el icono del fútbol, considerado casi un dios en Argentina, siempre había sido capaz de recuperarse.

A pesar de sus excesos de todo tipo, Diego Armando Maradona, nacido en Buenos Aires y que acababa de cumplir 60 años, seguirá siendo para siempre el “diez”, el número diez, capaz de marcar los mayores goles de la historia, al igual que el rey Pelé, en última instancia, su único rival.

¿Ángel o demonio? La controversia nunca ha cesado. “Rebelde”. Héroe. Estafador. Dios”: en su documental “Diego Maradona”, presentado fuera de concurso en el Festival de Cannes en mayo de 2019, el cineasta británico Asif Kapadia cuenta los años tumultuosos del argentino en Nápoles, que le proporcionaron sus mayores alegrías y terminaron aplastándolo.

El “Pibe de oro” de las villas de Buenos Aires cayó en el caldero de la Bombonera, el estadio de Boca Juniors, cuando era un niño.

Un regateador excepcional capaz de desconcertar a las defensas, Maradona seguirá siendo el símbolo y capitán indiscutible de Argentina. El legendario número 10 marcó 50 goles en 115 partidos con la selección nacional durante un período de 17 años (1977-1994) y llevó a su país a su segunda Copa Mundial de la FIFA en 1986.

La mano de Dios

Entre las miles de fotos que acompañaron la gloria de Maradona y luego su caída, dos imágenes resumen su vida. El primero de ellos se remonta a 1986, la noche de la final de la Copa del Mundo en el legendario Estadio Azteca de la Ciudad de México, donde el jugador de 1,65 m de altura no es más que una enorme sonrisa blandiendo el trofeo mundial. Está en la cima de su arte.

Su gol contra Inglaterra en los cuartos de final hizo que toda una nación gritara de alegría y aceptara la brillante e improvisada explicación de Maradona: “la mano de Dios”.

Pero lo que más recordarán los aficionados al fútbol de su segundo gol contra los ingleses es que atravesó toda la defensa antes de engañar al portero, una obra maestra de intuición y puro talento.

Mucho menos gloriosa, la segunda foto data del 26 de abril de 1991. Peludo, hinchado, sin afeitar, con los ojos fuera, Maradona sale de su casa de Buenos Aires rodeado de dos policías que han venido a detenerlo por posesión y consumo de cocaína.

Es el comienzo de la decadencia, declaraciones ruidosas, todo tipo de atropellos, vuelve al primer plano cuidadosamente orquestado por un séquito de tiburones. A partir de ahora, las curas de desintoxicación se alternarán con las recaídas.

Después de probar las drogas en el barrio Chino de Barcelona, donde jugó durante dos temporadas (1982-1984), su adicción no disminuyó durante sus años de gloria en el Nápoles (1984-1991), el club por el que fue adorado por haber ganado los dos únicos títulos de la liga italiana de su historia, en 1987 y 1990.

Pero Maradona pagó caro por esa celebridad, que nunca pudo manejar. Después de una suspensión de dos años por otra prueba positiva en 1994, dejó oficialmente el mundo del fútbol a la edad de 37 años el día de su cumpleaños, tras haber sido empañado por escándalos y una suspensión de dos años por otra prueba positiva en 1994.

Las crisis repetidas

Lejos de los estadios, el declive se acelerará. En 2000, fue hospitalizado en Punta del Este, un famoso balneario uruguayo, por un ataque cardíaco relacionado con las drogas.

Se recuperó y se fue a Cuba para desintoxicarse. Cuatro años de viajes de ida y vuelta entre la Argentina y su segunda patria no lograron curarlo de su adicción a la cocaína. En 2004, casi muere después de un accidente cardiovascular, tras el cual regresó a La Habana.

Al año siguiente, se sometió a una cirugía en Bogotá para reducir la capacidad de absorción de su estómago con el fin de combatir la obesidad, lo que le permitió perder casi 50 kilos.

Argentina quiere creer de nuevo. A finales de 2005, encantador y en forma, rompió los récords de audiencia con su programa de televisión “La noche del 10” donde invitó a su gran rival Pelé. Sin embargo, Diego empezó a beber, engordó, fumó y tuvo una recaída en una crisis hepática que lo llevó de nuevo al hospital en 2007.

Una vez más, se recuperó y volvió a trabajar. Fue nombrado seleccionador de Argentina en 2008, pero dos años después fue despedido por sus malos resultados. Posteriormente, entrenó a dos clubes de los Emiratos Árabes Unidos antes de asumir el cargo de presidente del club bielorruso Dinamo Brest (D1) en 2018.

Ese mismo año, se convirtió en el entrenador de los Dorados de Sinaloa (D2) de México, antes de dar un portazo ocho meses más tarde por un penalti que no se pitó para su club. Maradona en todo su esplendor…

Tributo de un aficionado al fútbol

Se ha apagado una estrella del firmamento futbolístico. Ha muerto Diego Armando Maradona. El astro argentino ha fallecido víctima de un paro cardiorrespiratorio, a la edad de 60 años, en su residencia de Buenos Aires. Para muchos, Maradona ha sido el mejor jugador de la historia. Su vida está plagada de excesos, de hitos deportivos y de derrotas humanas.

Criado en Villa Fiorito el ‘pibe de oro’ conquistó el mundo con una prodigiosa pierna izquierda y un carácter de esos que solamente es capaz de forjar el paso por los ‘potreros’. Hoy, los más grandes del ‘deporte rey’ le rinden tributo y lloran su muerte. Amado, venerado, respetado pero, al mismo tiempo criticado y cuestionado, dejó su impronta en todos y cada uno de sus actos. Boca Juniors, Barcelona y sobre todo, Nápoles, marcaron una época con el histórico ‘número diez en sus filas’.

Suyas son algunas de las mejores jugadas que pueblan las videotecas de todo el mundo. Maradona no le pegaba al balón. Maradona acariciaba el esférico. Artífice de la famosa ‘Mano de Dios’ en el mundial de México, el coqueteo con las drogas terminó quizá, de forma prematura, con uno de los mayores talentos que ha dado el fútbol.

Tras superar varios problemas graves de salud, en los últimos años, este miércoles se fue para no volver. Así era el genio argentino. Como ‘reza’ la canción, Maradona no era una persona cualquiera, era un hombre pegado a una pelota de cuero. Tenía el don celestial de tratar muy bien al balón. Era, un ‘guerrero’.

Image