No es descabellado decir que Stanislav Petrov salvó al mundo. Era oficial del ejército rojo cuando el 26 de septiembre de septiembre de 1983 las computadoras del centro donde trabajaba detectaron el lanzamiento de misiles estadounidenses.

 En plena guerra fría, aquello podía suponer el inicio de una guerra atómica. En cuanto vio aquello, Petrov debería haber dado el aviso al Kremlin o a sus superiores en 15 minutos. Lo lógico en ese caso es que la URSS hubiese reaccionado lanzando misiles, que a su vez podrían haber provocado el lanzamiento de otros por parte de EEUU. La guerra era casi segura.

Pero Petrov no avisó a nadie. Se quedó quieto. Esperando. Sospechaba que aquel aviso era una simple falsa alarma. Que no había misiles por ninguna parte. Y en una negligencia de sus funciones, decidió no dar la voz de alerta. Su instinto le decía que si desde EEUU hubiesen enviado bombas atómicas para atacar a la URSS, habrían utilizado todo su arsenal. Y el radar habría detectado cientos de misiles y no únicamente los cuatro artefactos de los que avisaban las computadoras.

 “NO ESTABA DEL TODO SEGURO”

Así que Petrov no hizo nada. Y su inacción salvó al mundo de una nueva guerra. “No estaba del todo seguro, pero veintitrés minutos después me di cuenta de que no hab ía pasado nada. Si hubiese habido un ataque de verdad, ya me habría enterado. Eso fue un alivio”, aseguró en 2013 a la BBC.

“Todo lo que tenía que hacer era alcanzar el teléfono para llamar por la línea directa a nuestros altos mandos, pero yo no pude moverme. Me sentí como si estuviera sentado en una sartén caliente”, recordó.

Una investigación posterior concluyó que que los satélites soviéticos habían identificado erróneamente la luz solar reflejándose en las nubes como los motores de misiles balísticos intercontinentales.

“SÓLO FUE UN EPISODIO DE MI TRABAJO”

Petrov murió el 19 de mayo. En silencio. Sin que su fallecimiento trascendiera. Ha sido en septiembre cuando el mundo se ha enterado de la noticia por casualidad.

Como informa la BBC, el director de cine alemán Karl Schumacher, quien llevó la historia del oficial soviético a la audiencia internacional, lo llamó para desearle un feliz cumpleaños el 7 de septiembreEntonces fue informado por su hijo, Dmitry Petrov, de que había fallecido.

Schumacher dio a conocer la noticia en internet y de ahí llegó a los medios de comunicación.

La silenciosa muerte de un héroe mundial. Aunque él jamás se consideró como tal: “Sólo fue un episodio de mi trabajo. Fue difícil, pero reaccioné bien. Ya está”.