No ha habido un periodo tan universalmente cálido como el actual en los últimos 2.000 años. Ese es el principal resultado de una investigación que ha reconstruido la evolución de las temperaturas medias anuales desde el año 1 hasta el 2000. A pesar de la variabilidad natural del clima, en estos dos milenios hubo cinco grandes periodos, tres cálidos y dos dominantemente fríos. Pero, según este trabajo, los cuatro anteriores tuvieron un impacto continental o no se dieron en todas las regiones de forma simultánea. Solo el actual calentamientose está produciendo en el 98% del planeta y a la vez.

Los primeros registros oficiales de las temperaturas usando termómetros no van más allá de mediados del siglo XIX. Esos son los años en los que la Revolución Industrial, con sus máquinas quemando carbón, se hace universal y su impacto en el clima también. Para poder comparar, hacía falta reconstruir las temperaturas del pasado. Es lo que ha hecho un grupo de científicos recurriendo a más de 700 registros de cinco orígenes muy diferentes: anillos de los árboles, la acumulación mineral en los exoesqueletos de los corales, los anillos de crecimiento de moluscos centenarios, los sedimentos en lagos o las sucesivas capas de hielo en los polos y glaciares.

Los años más fríos de la Pequeña Edad de Hielo se produjeron en épocas diferentes en los distintos continentes

Así pudieron estimar la evolución térmica anual desde el año 1, tanto regional como globalmente. Pero es alejando el foco hasta periodos de una o varias décadas como van emergiendo cinco pequeñas eras climáticas. Pequeñas en el sentido geológico del término, no a escala humana. Por ejemplo, la llamada Pequeña Edad de Hielo se extendió desde el siglo XIV hasta bien entrado el siglo XIX. Antes se habían producido el Periodo Cálido Romano, que coincidió con el esplendor de Roma, el Periodo Frío de la Edad Oscura (los cuatro siglos posteriores) y el Óptimo Climático Medieval (del 900 al 1300).

“Durante el Óptimo Medieval, la temperatura era muy similar a la actual”, dice el físico del Grupo de Modelización Atmosférica Regional de la Universidad de Murcia y coautor del estudio Juan José Gómez. Pero ese calentamiento estuvo muy localizado en las regiones continentales del norte y el Atlántico norte.

Con la Pequeña Edad de Hielo sucede lo mismo. Hasta ahora, los científicos podían discutir su duración, su intensidad o cuándo empezó. Pero nadie negaba su carácter universal. Sin embargo, este trabajo, publicado en la revista Nature, gradúa esa universalidad. Los años más fríos de este periodo no se produjeron a la vez en todas partes: el mínimo en la mayor parte del Pacífico fue en el siglo XV, en Europa noroccidental y buena parte de América del Norte en el XVII y en el resto del planeta lo sufrieron ya en el XIX.

“Sí, hubo una edad de hielo, pero en momentos diferentes”, comenta Gómez. “Esa falta de coherencia se repite en los distintos periodos climáticos del pasado: hubo regiones más frías (o cálidas) que otras, pero el enfriamiento/calentamiento no se produjo en todas las partes a la vez”, añade este físico que lidera un proyecto para jóvenes científicos de la Fundación Séneca.

Solo la Antártida se estaba escapando del calentamiento global. Los últimos estudios sostienen, sin embargo, que está perdiendo hielo desde que comenzó este siglo.
Solo la Antártida se estaba escapando del calentamiento global. Los últimos estudios sostienen, sin embargo, que está perdiendo hielo desde que comenzó este siglo. LUIS ALMODÓVAR

Entre los factores que influyen en el surgimiento y mantenimiento de un periodo cálido o frío destacan la actividad solar y el vulcanismo. La Pequeña Edad de Hielo, por ejemplo, estaría relacionada con una serie de mínimos de manchas solares. Erupciones volcánicas como la del Pinatubo (Filipinas) o la del Eldgjá (Islandia) redujeron la temperatura media global en 0,3º la primera y hasta 2º la segunda, aunque solo en el hemisferio norte. Pero, para Gómez, la variabilidad natural no es capaz de explicar lo que está pasando desde el siglo XX.

“El calentamiento actual es globalmente sincrónico: el período más cálido de 51 años de los últimos 2000 años ocurrió durante el siglo XX en más del 98% del planeta”, recuerda en un correo Raphael Neukom, principal autor del estudio. “Las tasas de calentamiento durante los tiempos preindustriales fueron de alrededor de 0,6º por siglo, actualmente la tasa de calentamiento es de alrededor de 1,7º por siglo. Esto es mucho más de lo que podríamos esperar solo por la variabilidad natural”, añade este investigador del Centro Oeschger para la Investigación del Cambio Climático de la Universidad de Berna (Suiza).

El estudio muestra, en efecto, que los 10 últimos años del siglo XX, los 30 últimos o los 50 últimos están entre los más cálidos desde el año 1. Y este calentamiento se está produciendo a la vez en la cuenca amazónica, el centro de Europa, el lejano Ártico o el sudeste asiático: el 98% de la superficie del planeta sufre el calentamiento, quedando al margen solo la Antártida. Algo, por cierto, que los últimos estudios, con datos posteriores a 2000, también empiezan a cuestionar.

El clima de hoy se distingue por su tórrida sincronía global

SCOTT ST. GEORGE, PALEOCLIMATÓLOGO DE LA UNIVERSIDAD DE MINNESOTA (EE UU)

En un comentario también publicado por Nature, el paleoclimatólogo de la Universidad de Minnesota (EE UU) Scott St. George escribe: “La conocida máxima de que el clima siempre está cambiando es bien cierta. Pero incluso cuando ampliamos nuestra perspectiva hasta los primeros días del Imperio Romano, no vemos ningún evento que sea ni remotamente parecido, ya sea en grado o extensión, al calentamiento de las últimas décadas. El clima de hoy se distingue por su tórrida sincronía global”.

Aunque los autores no entran a atribuir tal globalidad y sincronía, todo apunta a las actividades humanas. “Esta investigación debería de callar de una vez a los negacionistas climáticos que mantienen que el actual calentamiento forma parte de un ciclo climático natural”, dice el profesor de climatología del University College de Londres Mark Maslin, que añade: “Este trabajo muestra la cruda diferencia entre los cambios regionales y localizados del clima del pasado y el verdadero efecto global de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero”.