A medida que se acerca el 16 de agosto, fecha establecida para el cambio en la dirección del país, y el gabinete del presidente electo Luis Abinader toma forma, se incrementan tanto las presiones de grupos de la sociedad civil para garantizar las “medidas del cambio” como el desfile de personas hacia Hotel Nicolás de Ovando en la Zona Colonial como una forma de gestionar su cuota de poder.

Una vez la Junta Central Electoral (JCE) dio a Abinader y al Partido Revolucionario Moderno (PRM) como vencedores en la contienda electoral del 5 de julio, la sociedad civil empezó a trazar una ola de pautas sobre cuál figura debe ir en x o y dependencia, ante la advertencia de que si “en enero no hay un preso, marchamos”.

Miriam Germán Brito es la predilecta para ocupar la Procuraduría General de la República, ya ha sido uno de los señalamientos de algunas entidades como Participación Ciudadana (PC), movimiento que también sugirió al futuro mandatario un protocolo para la fusión y eliminación de algunas instituciones estatales.

Mientras que Diversidad Dominicana (Diverdom), Derechos Vigente (FDV), Código Humano y un grupo de abogados sugirieron a la jueza Katia Miguelina Jiménez, del Tribunal Constitucional, para dirigir la Procuraduría. Se le suma a esto, la propuesta de la Coalición por un Ministerio Público independiente, entidad que envió una carta al presidente electo para que designe José Alejandro Vargas, actual juez de la Oficina de Atención Permanente del Distrito Nacional, como procurador.


La propuesta de PC

El protocolo que emitió Participación Ciudadana para eliminación o fusión de instituciones del Estado consiste en un procedimiento de modo que garantice la transparencia del proceso y evite controversias basadas en falta de datos o desinformaciones.

Para el proceso del cierre de las entidades obsoletas, piden elaborar un inventario de todos los bienes muebles e inmuebles de esas entidades, elaborar una relación completa de la nómina de empleados, según cargos, sueldos, antigüedad, pertenencia a la carrera administrativa o especial, según el caso, y los derechos laborales pendientes de ejecutar.

Asimismo, plantean que la comisión de ética gubernamental verifique esos procedimientos, entre otros puntos.

El peregrinaje

En la semana postelectoral, Abinader se mantuvo coordinando desde una oficina en el edificio donde reside; sin embargo, ante la concurrencia de personas a ese condominio privado, tuvo que migrar su despacho hacia el Hostal Nicolás de Ovando.

Además de los ya electos funcionarios, conocidos dirigentes del PRM, algunas personalidades a las que el rumor público los ubica en algunos puestos, también acuden ciudadanos de distintos extractos en busca de diversos propósitos.

La peregrinación hacia el hotel, ubicado en la calle Las Damas de la Zona Colonial, había estado encabezado por desfiles de yipetas, sin embargo, ahora se confunden entre taxis, vehículos modestos y congregaciones de personas a pies, que, con folders de distintos colores y tipos, carpetas con documentos, maletines en las manos y vestidos como si fuesen para una recepción de gala arriban al centro de transición.

La aglomeración de personas en la puerta del hotel ha generado las quejas en la seguridad.

Politólogo: Hay que dejarlo llegar

Ante las expectativas que tiene la población con todas las sugerencias de ciertos grupos, el politólogo Manuel Cruz considera que a Abinader hay que dejarlo que tome posición y que tenga contacto con la realidad a través de una auditoría visual. “Lo demás es emoción, no es otra cosa”, indicó.

Sobre las sugerencias de ciertos grupos, indicó estas son buenas, pero hay cierta gente se escuda detrás de propuestas y en realidad lo que anda buscando es ser tomado en cuenta. “Es un elemento muy particular de la República Dominicana”, dijo Cruz.